Mostrando las entradas con la etiqueta relativismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta relativismo. Mostrar todas las entradas

jueves, junio 16

Relativismo contradictorio

La sociedad actual es especialmente sensible a cómo el ser humano manipula la naturaleza, exigiendo que siga su curso natural, mientras que es totalmente permisiva para que manipule su propia naturaleza.

La sociedad actual es demócrata hasta extremos increíbles, llegando incluso a debilitar la autoridad de los padres en la familia o de los maestros en la escuela, o de los jefes en la empresa, mientras que cada vez más impone la voluntad colectiva a la persona individual, avanzando a una tiranía de la mayoría.


La diversidad se anuncia como un bien, y sin embargo esa misma diversidad es puesta en duda cuando una entidad define los principios que la rigen o las reglas para incorporarse a su club; siendo, en especial, más virulenta, cuando se trata de centros educativos.


Todo es relativo en el ser humano, su voluntad se erige contra su propia realidad corporal, mientras que toda transformación del mundo material se ve como una agresión a la naturaleza.


La naturaleza tiene unas leyes que se respetan y se consideran inamovibles, mientras que la naturaleza humana no se respeta y se considera que debe transformarse. La ecología sirve hasta un límite: el respeto a lo natural del ser humano. Los animales y plantas se estudian y se aplica en ellos el método científico, en el hombre se aplica el voluntarismo científico.


El ser humano se considera como mero elemento material, fruto del proceso evolutivo. Y la mente, especialmente de los ilustrados, se considera una plasmación especial de la materia. Y en vez de dejar que siga su curso, pues no creen en la libertad, imponen su programa al azar, sus ideas a la espontaneidad, su ley al libre arbitrio.


Contradicen su determinismo con un férreo control sobre el pensamiento humano, no vaya a ser que sigamos naciendo personas que piensan que el hombre es espiritual y material, es criatura de Dios y copartícipe en la ordenación del mundo material, es un ser diferenciado en su cuerpo por propia naturaleza y con la misma dignidad esencial, es libre y responsable, no puede ser uniforme en su desarrollo pero sí tiene que tener posibilidades parecidas para ello.


En definitiva, su relativismo es una mera escusa para imponer un programa bien definido y un sistema de férreo control sobre el pensamiento.


Espero que sepamos desmontar esos planteamientos.


frid

miércoles, septiembre 29

Un mundo relativo, pero una ideología impositiva

En una charla de café comentaba la imposibilidad de construir una sociedad desde el subjetivismo filosófico. Si se niega la capacidad de conocer la verdad, el mundo exterior, y se sostiene que todo son apariencias o que no hay nada real salvo mi propio pensamiento, nos convertimos en unos autistas filosóficos y no tenemos autoridad moral para imponer o proponer nada a nadie.

Sin embargo la realidad es otra: los mismos que sostienen que los sentidos son incapaces de abrirnos al mundo real son los que más imponen ese axioma y de un modo coercitivo.



Ellos, que niegan a los sentidos y a la inteligencia su función propia, los que niegan la realidad de la vaca que ven sus ojos, ni tienen ningún reparo de pedir un "chuletón poco hecho" o un café con "leche del tiempo". A su vaca "relativa" no le sirvió la subjetividad para sobrevivir tranquila paciendo hierba.

Chestertón comentaba que le gustaría escuchar una conversación de esos filósofos con un campesino inglés. Entendía, con razón, que más que filósofos, pensaría que estaba delante de unos locos muy locos.

Esos relativistas con respecto al bien y a la verdad no lo son tanto ante su propio interés y no atesoran dineros imaginarios, sino euros bien reales por los que se afanan, a veces se corrompen y con los que adquieren mansiones de piedra pesada, no de globos de colores. El mundo real se impone cuando les habla de su propio interés, porque en otro caso bien que basta dejar suelta a la imaginación para soñar y soñar en mundos imaginarios.



Su sueño también es de poder, y de poder real, todo muy bien planificado y de acuerdo con otros "soñadores relativistas" que en eso no se equivocan y programan una sociedad en la que su poder sea soberano y perpetuo.

Curioso relativismo que hace la guerra a Dios, a la familia y a la vida humana desde su concepción, así como a la libertad de educación con un empeño, rabia y sectarismo que no tiene nada de "sueño" ni de "video-juego".



Nos venden un sistema filosófico en el que la voluntad construye todo su querer, pero es la voluntad de "ellos", de los progresistas que han pasado de ser el "alma" de la masa social del marxismo a ser la "mente pensante" del Universo. "Chapucean" a Dios, nos esclavizan y hacen infelices, mientras que sus vacas imaginarias surten sus comidas en restaurantes de postín, sus ladrillos de aire forman parte de sus mansiones señoriales y su incierto mundo exterior se conforma con sus leyes inicuas.

frid

miércoles, junio 4

Naturalidad o mala educación.




La cultura de hoy es la cultura del "me apetece", de "me siento cómodo", del "por qué no"... y esa cultura, relativista, debería definirse como la cultura de la mala educación.

Nadie quiere sentirse coaccionado. Pero, curiosamente, la ley de los pensadores relativistas es más dura y más coactiva que la propia conciencia. La ley, entendida como manifestación de la mayoría y obligatoria imposición en aras a la convivencia, puede definir, y lo está haciendo, que determinados seres humanos no tienen la categoría de persona y son prescindibles. Por su "relativista actitud" llegan a conclusiones ¡hominicidas!

Entonces los "maleducados" son "represariados" por el Estado en vez de interpelados por la conciencia.

Pero esos tres demonios que son como las tres nuevas banderas de la libertad, son falsos como Judas, dejan vendido al ser humano. Si lo que me apetece es la norma de mi conducta... sólo habrá un freno... la apetencia más fuerte del contrario, o su resistencia a que le despoje de aquello que es objeto de mi pasión.

Es claro que la buena educación cambia los términos. La apetencia se subordina a la conveniencia, al gusto del otro, a la donación. Mi mayor gusto: "ver felices a los que quiero".

El demonio del "me siento cómodo" se traduce fácilmente en ir sucio, desarreglado, provocador... "oliendo mal", "dejando la habitación llena de porquería y desorden"... Es el "demonio de la leonera". ¿Piensa alguno cómo se siente de cómodo el que convive con personajes tan dejados? Es la comodidad como norma de conducta. Es el esperar que sea otro el que piense, obre y decida por mí. Es el camino de la desidia.

Es clara que la buena educación no es ni la hipocresía de aparecer como no se es, ni la dejadez del "sucio". La naturalidad nos lleva al aseo, al cuidado del porte personal, al cuidado de la salud, al orden en la habitación y en el despacho.

El más irracional de los demonios, el "por qué no" debería refrenarse por y el "por qué sí" ¿obras por impulsos o por cabeza? ¿No es propio del ser humano preguntarse de las razones de su obrar?

Es claro que el demonio relativista del "por qué no" es sencillamente el más puro de todos. No hay razón en el obrar, el impulso es ley. Y si es así ¿por qué regular el caos? El caos, la probabilidad se estudian, no se castigan. La irracionalidad no es culpable, es sencillamente la ley de la selva en "humanos".

Frente a la irracionalidad, su superación es obrar siempre por una razón, pensar las razones del obrar, pedir consejo, analizar las consecuencias de nuestros actos. En definitiva, comportarse como seres superiores porque lo somos.

Un contraste claro entre lo que nos venden los políticos relativistas y lo que la naturaleza manifiesta casi de modo evidente como mejor.

Es cuestión de elegir lo más sensato.

frid

miércoles, abril 9

Pensamientos liberales: El relativismo y la política

Un amigo está muy contento porque afirma que determinado político es muy liberal porque está de acuerdo con el aborto y el matrimonio de los homosexuales. Aparentemente ese razonamiento, "simplista" cala en la comunidad de los liberales... "hay más libertad"... ¿o no?

El que no esté de acuerdo con el aborto supone una postura personal que puede influir en la vida pública directamente con mi apoyo a personas, asociaciones y partidos que defiendan decididamente mi postura. Puede también influir en mi diálogo con las personas de modo individual para mostrar lo coherente que es una actitud pro vida.


Pero puede ser también, que teniendo esa posición y viendo la "incapacidad de influir positivamente en las leyes del Estado" conviva con personas con posiciones ambiguas o contrarias a mis planteamientos.


Tengo claro que mi desacuerdo con el aborto o el matrimonio de los homosexuales no genera a mi alrededor un clima de "intolerancia". Y si alguien se siente molesto es porque él mismo es intolerante.


La cuestión que plantean afirmativamente los relativistas es: ¿Si considero que algo está mal, me convierto en intolerante?


Podríamos considerar también ¿el que impone la legislación pro aborto, abre realmente el camino de la libertad? ¿el que abre la legislación del divorcio, de la eutanasia, del matrimonio de personas del mismo sexo está creando "derechos humanos"?


Ciertamente estamos ante un debate moral. Es bueno que se respete la vida, es bueno que el matrimonio sea estable, es bueno recibir la muerte con serenidad, es bueno el matrimonio natural... ¿pero es sólo un debate moral?


Desde el punto de vista social se comprueba que el divorcio y su apertura ha sido la causa de millones de hogares destrozados con el consiguiente deterioro social de convivencia, de problemas de adaptación de las grandes víctimas, "los hijos", de mayor índice de violencia, y de desgaste personal... e incluso con problemas medio ambientales añadidos al dispersar más la ocupación de las viviendas.


Desde el punto de vista social se ha comprobado que el aborto ha generado millones de muertos, más que las víctimas del Comunismo o del Fascismo... y no ha solucionado el problema real: "el niño no querido por sus padres"... que tampoco ha sido acogido por la sociedad.


La eutanasia también ha traído consecuencias sociales graves en los países dondes se ha aplicado: ha crecido considerablemente el número de muertes no solicitadas "por compasión" y ha producido un deterioro en la relación de confianza "médico - enfermo".


Y el matrimonio homosexual, al equipararse con el matrimonio natural, ha generado confusión, no ha sido aceptado apenas socialmente pues es una rareza "todavía", ha introducido más enfermedades sexuales, ha dañado la institución clave para la permanencia de la sociedad, la familia.


Hay muchas consecuencias sociales derivadas del "relativismo ético" que "desde el pragmatismo político" deberían analizarse.


Quizá no podamos cambiar las leyes, pero "con sentido positivo" sí podemos mostrar a la opinión pública los daños sociales de los "avances progresistas"... y forzar legislaciones que amparen y protejan las situaciones más deseables socialmente y que contribuyen más a la paz social y a la seguridad personal: facilitar la vida frente el aborto, la estabilidad matrimonial frente al divorcio, afectividad natural frente la homosexualidad, tranquilidad del enfermo frente al miedo a ser "eutanasiado".


No en vano la obligación de los gobernantes es cuidar el bienestar de los gobernados.


frid

viernes, marzo 14

Curando el relativismo.


En mis conversaciones con Jesús T. y con Leona, en el Qué! hemos hablado del relativismo... y como esto no sale en forma de cuento... no lo cuelgo en el Blog de cuentos desde mi pecera, y además ese blog quería ser más ingenuo y debo dejarlo en su intención primera.


Aunque parezca violento no lo es, es un "cachete educativo", traslado mi peculiar modo de volver al realismo a un "loco relativista".

Aprendí en la Escuela que el primer punto de contacto en una conversación es una "verdad poseída por ambos dialogantes". Y desde ahí seguir el discurso. Hay que tener algo común para hablar.

Si alguien te dice que nada es verdad... por favor dale una bofetada y después "dile que no se la has dado".

Y si aún así afirma que le has dado esa bofetada... preguntalé si ¿es ese el primer punto en el que estáis de acuerdo?

Supongo que te dirá que sí antes de que le devuelvas a la realidad "con otra bofetada".

Los que dicen que no hay verdad ni bien... son "sencillamente" o unos mentirosos o unos locos. Los locos no soportarían dos veces la prueba de la bofetada... te llevarían al "juez real" sin duda ninguna. Los progres con tal de verte entre rejas también acudirían al "juez real"...

No sé si valdría como atenuante que "estabas bajando a la realidad a un idiota".


Y para que nadie me tache de inmovilista, le diré que admiro toda la verdad que el hombre ha encontrado por la vida, aunque sean unos retazos. Porque si tenemos inteligencia, no será tan mala capacidad que tenga que iniciar su búsqueda con la esperanza fracasada. Puede conocer verdades y compartirlas con otros:

Yo creo en Unamuno... buscaba la verdad y quería creer.

Creo en Diógenes... buscaba al hombre justo y quería encontrarlo.

Creo en Aristóteles... buscaba la razón del mundo y esperaba hallar un chispazo.

Creo en Jesucristo... buscaba la felicidad del hombre y le ofreció un camino.

Creo en Santo Tomás... buscaba la armonía del Universo y entendió que si Dios creó el mundo natural y el sobrenatural debían de ser armónicos entre sí.

Creo en Gandhi... buscaba un mundo sin violencia y aunque no lo logró desveló lo mejor del ser humano.

Creo en la Madre Teresa... buscaba entregar afecto... y encontró millones de seres necesitados.

Curiosamente, creo en Teresa, Leona, Noville, Jesús, Fernando... porque buscan la verdad y saben que existen seres humanos.

Y es que los caminos son infinitos... y todos causan alegría y paz mientras se busque rociar la sequedad del mundo con el afecto, la comprensión, el verbo creador, el identificarse con el otro... esas cosas que están detrás de saber que la creación más excelsa que conocemos es OTRO SER HUMANO.

frid

miércoles, mayo 23

Reflexiones liberales. La actitud del hombre moderno ante la imposibilidad del completo conocimiento.

Qué pasa cuando el hombre moderno se encuentra con esta verdad: "el hombre no puede hacer experiencia de todo lo que existe ni conocer una cosa en todos sus aspectos". Debería gritar: Humildad, humildad y humildad, pero ¿es humilde?.
¿Qué es lo que realmente está diciendo el hombre contemporáneo? No dice ya
que "todo es relativo" o que "mi verdad es objeto de mi particular observación". Su relativismo no es pasivo, es "activo". Podría decir: "yo construyo mi propia realidad".

¿Y eso qué significa sino que se ha renunciado al conocimiento? Es como el mal alumno que no sabe quien es Cristóbal Colón y tiene que rellenar el folio del examen. Puede optar por "poner lo poco que sepa", "escribir lo que ha oído, aunque haya oído mal", pero también puede optar por la genialidad de inventar un cuento. ¿Qué me importa saber quien es ese personaje?, construyamosle. ¿Qué me importa lo que son las cosas? redefinamoslas.

Corrijamos la naturaleza con la voluntad y definamos sólo real esa construcción. Embarquémonos en nuestro propio submarino, encerrémonos en nuestra propia cueva. ¿No son reales los pensamientos? ¿lo que concebimos, fuera de nosotros qué importa que lo nieguen otros?

Ese es un mundo de autistas, de personas "incomunicables", de "imposible diálogo". Y que como no puede sobrevivir por sí sólo, acaba redefiniendo a los demás como "pensamientos de nuestro propio ser, o del ser colectivo del que formamos parte y que YO soy su intérprete legítimo". Y como los demás seres son realmente libres y no se pliegan a mi pensamiento, acabo "ejerciendo la coacción"; empleando la fuerza y tiranizando a los que no se doblegan a mi voluntad soberana.

¿Eso es racional? ¿es posible entablar el diálogo con ellos? ¿Están mirando desde la ventana del tren de la vida el paisaje? No

Ciertamente son de los que se fueron al cuarto de baño, se encerraron en una habitación sin cristales, apagaron la luz y rompieron todo enlace con la realidad.

Desde ese "retrete" es desde el que nos quieren adoctrinar y enseñar cómo funciona el mundo.