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martes, junio 14

Insensibilidad democrática

Curiosamente, cuando se ha ido descendiendo en la escala de valores, los políticos que han asumido la misión de hacernos caminar por esa senda, han hablado de madurez democrática. El pueblo está maduro para introducir el aborto y así se hizo, y el pueblo no sólo no protestó ante tal bajeza sino que quedó totalmente aturdido.


El camino de la madurez democrática ha sido una caída en picado de la dignidad humana. Se ha introducido el divorcio como un logro y no se ha tenido sensibilidad para captar los dramas emocionales de los cónyuges, así como el daño producido en los hijos. Lo que es un fracaso en el mayor proyecto personal, en la mayor entrega posible a otro, en la mayor contribución al bien social, se ha visto debilitado con el divorcio exprés y con la visión del matrimonio como algo que esclaviza a la mujer porque le ata a los hijos y al marido. Las ataduras del amor se han convertido en cadenas del egoísmo.


Pero la mayor insensibilidad democrática es la producida por aquellos que convierten al niño en el seno de su madre en una parte de su cuerpo que se puede extirpar o en una cosa de inferior categoría que un feto animal de una especie protegida. Y, por evitarse un problema, por eliminar una atadura, se elimina irremisiblemente a un ser humano. Una vez que se es insensible ante la vida de los más inocentes de los hombres, la cuesta abajo es inevitable.


Por eso la insensibilidad que no distingue entre matrimonio y otras uniones que no aportan nada a la sociedad, es la consecuencia lógica de eliminar en las relaciones humanas la específica e irrepetible, fruto del amor, entre un hombre y una mujer abiertas a la vida.


No es que quiera polemizar, pero toda unión no marital no deja de ser para la sociedad que un contrato civil de asociación de intereses.


Ahora los políticos que cuidan de nuestra madurez se plantean un paso más en la insensibilidad social, la eutanasia, basada sobre todo en evitar gastos a la Seguridad Social, cargas a los familiares, y angustias al enfermo. Y, de nuevo, con una solución sin vuelta atrás, se rebaja la dignidad de la vida humana.


No creo que ese sea el último escalón en nuestra insensibilidad creciente, pues acabaremos aceptando que el Estado defina sobre nuestra utilidad, sobre la calidad de nuestra vida, sobre lo que está bien o está mal. Y seremos esclavos de un ente abstracto y cruel sin recursos humanos para salir de ese agujero en el que nos hemos ido metiendo paulatinamente.


Supongo que sólo se recuperará la sensibilidad, la madurez auténtica, cuando haya políticos que con claridad, vuelvan a dar valor a la vida humana y a su capacidad de compromiso.


frid



martes, julio 15

Es necesario una política con valores.


Conversaciones alrededor de una jarra de cerveza.


Estábamos un grupo de amigos tomando unas cervezas en plena calorina de verano, quizá por eso el pensamiento se nos alborotaba rebelde e incómodo.

Decía uno de ellos que Zapatero y los suyos no tienen recato para afirmar que son de izquierdas, para reivindicar una política de izquierdas y toda su historia de izquierdas. No admiten que haya un sólo error en su historia. Y, los que sabemos algo sabemos que esa política de izquierdas ha causado millones de muertos en el planeta, sistemas totalitarios donde la dignidad humana ha sido pisoteada, y una gran inseguridad personal en cuanto ha sido más y más "sistema" y menos y menos "democrático". Su historia es la historia de la vergüenza.

Creo que Cospedad, para afirmar su autoridad, comentaba que "había sido tentada por el PSOE para entrar en sus filas" ¿Eso es una medalla?.

Y Rajoy en el Campus FAES se llena la boca de hablar y hablar de economía. Magnífico. ¿Pero está bajando a la arena del ruedo? ¿Sabe lo que está en juego y el modelo social al que nos están llevando?

Es cierto que hay muchos españoles, la mayoría, que nos preocupamos por las hipotecas, por el precio de la cesta de la compra, por el coste de la vida... y por lo difícil que es vender. Hay crisis y es bueno que atajemos la crisis con medidas racionales.

Pero ¿con eso terminan nuestras preocupaciones? ¿No es mirar a otra parte el hablar sólo del "problema económico"... y de "nuevos modelos" como haciendo un guiño al carro progresista del PSOE?

Intelectualmente coherente es suponer que familias destrozadas provocan personas desencajadas, traumas personales, economías rotas y duplicadas y problemas de alcohol, violencia, e inseguridad ciudadana. Y ese es el modelo "progresista" o el "nuevo modelo" social que estamos construyendo. El PSOE está con el pico y la pala destruyendo la familia. Las "niñas de Rajoy" son ejemplo claro de nuevas situaciones personales débiles desde el punto de vista familiar. El Pp está mirando a otro lado... a los boquetes que Zapatero ha abierto en la economía con sus decisiones internacionales y personales: de España nadie se fía y eso hace más difícil salir de la crisis económica. Pero el Pp es indiferente a los agujeros que el PSOE ha abierto en la dignidad de la persona humana.

Quizá el Pp salve el barco de la economía, pero tendrá marineros fantasmas.

Pero ¿debemos mirar sólo a un lado? ¿No es también importante que se construya la sociedad sobre cimientos sólidos? ¿No sale acaso mejor de la crisis una familia unida que una desestructurada?

Y, además, ¿hay algún inconveniente para que se defienda el primer derecho de una democracia, el de la vida?

Si Rajoy fuese tan consecuente como Zapatero no tendría ningún inconveniente en defender valores, y valores fuertes. La FAES habla de "resistir a la tiranía de lo políticamente correcto"... eso ¿es agua pasada par Rajoy?

Creo que hay millones de españoles que piden que se hable con valentía por parte de los políticos sobre los modelos sociales. Esos modelos son el cimiento mismo del bienestar social. Y rehuir el combate es, sencillamente, darse por vencido.

Frid