El Estado de Nebraska ha aprobado una resolución que prohibe el aborto a partir de la semana veinte de vida del feto alegando su sufrimiento,martes, abril 27
Por primera vez una legislación que reconoce el sufrimiento del feto
El Estado de Nebraska ha aprobado una resolución que prohibe el aborto a partir de la semana veinte de vida del feto alegando su sufrimiento,jueves, abril 22
Amor a la Iglesia en tiempos revueltos
miércoles, abril 21
El feminismo que odia a las mujeres
sábado, abril 17
Populismo frente a la crisis
miércoles, abril 14
El peligro del Optimismo social
Leyendo a Messori en su libro "Por qué creo" me ha saltado una alarma cuando habla de dos modos de entender la debilidad humana: los de izquierdas son los optimistas, los que no creen en el pecado original y confían en que sólo progresando y eliminando la conciencia de culpa, mejorarán al ser humano. Pero ¿es cierto lo que afirma de que los de derechas son los pesimistas, que piensan que el pecado original ha dañado tanto al hombre que es incapaz de bien alguno y hay que aturdirlo con la ley?Quizá esa afirmación sea una simplificación de dos tendencias humanas entre las que los católicos nos encontramos: la constatación de nuestra debilidad y la continua ayuda de Dios. Nosotros somos optimistas porque tenemos dos refranes constatados por la experiencia: "Dios no permite que seamos tentados por encima de nuestras fuerzas", y "No hay pecado que Dios no pueda perdonar".
Pero cuando se es optimista pivotando todo en el propio esfuerzo nos encontramos con el voluntarismo de Pelagio. Si pensamos que el mal deriva de la "organización" nos encontramos con el buen salvaje de Voltaire (por cierto, los animales salvajes son fieras entre las que la ley es la "ley de la fuerza", su orden no tiene ni compasión ni cuidado del débil, sino todo lo contrario). Si pensamos que el mal deriva de la "mala organización" tendremos los distintos tipos de "progresismos", de construcción social buscando paraísos: el mal llamado paraíso proletario (con millones y millones de víctimas) y el paraíso del placer y de la salud actual con sus millones de víctimas entre niños no deseados en el seno de la madre, la eugenesia preventiva y la eutanasia liberadora. Un paraíso que se acaba irremediablemente para todos pasando de verdugo a víctima cuando los achaques empiecen a poseernos.Pero también hay un optimismo de derechas, derivado de una visión liberal no corregida por la realidad: pensar que todo se arregla por las leyes del mercado, como si fuese el mercado un sistema moral que sustituya la maldad o la ambición humana. La avaricia como ley trae el abuso. Por eso, para que el mercado funcione, se requiere un sistema de leyes que fuerce a cumplir los compromisos derivados del contrato, así como para evitar los abusos que pueden surgir desde una posición de monopolio.
Los pesimistas tienen su precursor en Platón con la consideración del cuerpo como cárcel del alma como consecuencia de un pecado anterior. Los cátaros intentaron liberarnos de la corporeidad. Los maniqueos hicieron la guerra al Dios del mal acusando a la materia de todo lo caduco y corrupto, como si la soberbia y el orgullo fuesen pecados corporales. Lutero desesperado acabó rendido con su "crede fortiter et peca fortiter", o lo que es lo mismo "de perdidos al río". Y de ese pesimismo surgen otros totalitarismos, como el de Calvino, o el de la Ley islámica: en nombre de Dios intentamos instaurar el reino de los justos en la tierra (menos mal que el Islam impone un sistema muy sencillo de justicia, y de paso reduce a la mujer a la actitud de sierva del marido, con el silencio culpable del feminismo). Más modernos son esos sistemas que algunos dicen de "derechas" pero que su origen es el socialismo apellidado "nacional-socialismo" que a base de disciplina y "que nadie se cantee o piense lo contrario" hacen a todos desgraciados, o a los que mandan en carceleros.
En definitiva, esas tendencias simplificadoras generaron sistemas que se demostraron anti humanos y sociedades que no dieron el fruto que reclamaron.
Suena como luz la afirmación de Messori referida a los cristianos: el et, et... o bien el non, non. Libertad y responsabilidad; optimismo y realismo; confianza y poder de la ley; o bien ni tan espirituales que nos olvidemos la parte animal, ni tan materiales que nos olvidemos de la poesía.
Es más liberador saber que tenemos conciencia, que nos reprocha el mal que hacemos; que hay una falsilla para no errar. También libera ver cómo el ser humano real, el de carne y hueso, es barro y oro mezclado: capaz de heroísmos y vilezas. Pero lo que más libera es el tesoro que tenemos los católicos: el sacramento de la confesión, que en nombre de Dios perdona nuestros inevitables desvaríos.
Y, para los no cristianos, que sepan que ese tesoro implica un propósito real de mejora de vida: es un pedir perdón y cambiar... Sí, ahí está el cambio social, el que nos hace mejores uno a uno y, casi sin darnos cuenta... el campo está lleno de flores porque ha llegado la primavera.
Así cambiamos el mundo: cambiando nosotros, nuestros familiares, nuestros amigos, nuestros conocidos... y el círculo se va ensanchando.
frid
martes, abril 13
Claves de la corrupción

Los ciudadanos parecen escandalizados por las abundantes tramas de corrupción política, las más grandes repartidas entre socialistas y populares.
Las setas en el bosque no salen si no hay micelio, si no hay trama. Un iceberg asoma sólo el 10% de su volumen en el agua del mar. Lo que se asoma a nuestros ojos es el fruto más descarado de un sistema que está corrupto.
¿Está corrupta la democracia? NO, no es ella el sistema que está corrupto, lo es el sistema de relativismo ético que unos llaman progresismo y otros sencillamente progreso.
Una sociedad sin valores, sin distinción ética en las conciencias de un bien o mal objetivo, ¿se frenará sólo por una ley punitiva?
Las leyes a los corruptos sólo les sirven de represa temporal. El agua va llenándola hasta rebosar o encontrar una fisura por la que pasar.
Probablemente estos casos, andaluz, catalán, mallorquín, etcétera se llevan a cabo por personas con los mismos principios que Roldán pero que aprendieron entonces cómo ocultar mejor sus trapacerías.
Son responsables de la corrupción los que se cargan la conciencia individual por negar que exista y porque piensan que el libertinaje es compatible con un ciudadano honesto en la cosa pública y en los negocios. El libertinaje es el micelio, la corrupción es el hongo que se asoma.
Son responsables de la corrupción los indiferentes ante las prácticas que atentan contra la vida humana. La brecha abierta ¿qué se va a respetar si no se respeta al más inocente de los seres humanos?
Es tan responsable el político que acepta como el empresario que ofrece; el suministrador que tienta como el administrador que se lleva su comisión en dinero negro; el que se va de un bar haciendo un "sinpa" y el que vende un producto defectuoso porque a visto en su cliente cara de tonto.
El cambio no es del sistema, sino de la calidad de los que le usan. No hay buen coche para un mal piloto, si bien un buen piloto puede hacer mucho con un coche normalito, pero no milagros. El vehículo: la democracia, es un producto de calidad, de gran calidad, que no puede manosearse y desprestigiar porque los ciudadanos llevemos muchos años dejando en manos de incompetentes el gobierno porque nos dedicamos a ganar dinero o a vivir.
El cambio personal es importante, el regenerar las asociaciones también, el buscar el modo de evitar que los incompetentes copen la cúpula de los partidos es labor sus militantes, el no votar a los incompetentes a veces es imposible: no hay otros.
Es claro que la crisis económica ha mostrado la crisis moral que había detrás de los especuladores, detrás, cuando el aceite del dinero no va tan fluido va y canta el gallo. Y ¡¡¡bien que cantó!!!
Pues que siga cantando.
Al menos el cambio se hará desde la Judicatura, pero, ojo, que reparta con equidad y a TODOS, no vaya a ser que purguen al que tiene el sarampión y dejen sin purgar al que porta la varicela.
Y que Dios reparta suerte.
Los jueces... a trabajar.
frid
miércoles, abril 7
La felicidad real y la felicidad soñada
martes, abril 6
Ineludibles confrontaciones
La Historia nunca ha sido pacífica, incluso en tiempos de la Pax Augusta, donde los dioses de la guerra pensaban que se daban un respiro mientras la ley romana ejercía su dominio en un sistema de esclavitud.
La paz es un privilegio de los hombres de buena voluntad, pero esa paz sólo está en su interior. Con demasiada frecuencia los justos padecen persecución por serlo. Hoy vemos cómo se ensañan los poderes mundanos contra Benedicto XVI por defender el derecho de todos los hombres a vivir, intentando mancharle con la inmundicia de unos pocos que deberían hacer examen y pensar "si están libres de pecado" para arrojar la primera piedra.
Cristo, pacífico como nunca un hombre ha sido, negándose a ser defendido por el impulsivo Pedro o las legiones de ángeles, murió en la Cruz en un proceso ante el pacífico Pilatos que quería vivir sin sobresaltos. La Paz de la conciencia fue sacrificada por la paz de la comodidad.
Vittorio Messori en el libro entrevista "¿Por qué creo?" le comenta a Andrea Tornelli que una cosa es el ideal de la familia cristiana y otra la realidad. El modelo de familia feliz y que reza unida es un referente. La familia real, incluso la que acaba siendo un modelo de fidelidad para los hijos, familiares y amigos, está llena de enfrentamientos con la cuenta de resultados de fin de mes, con la lucha para bañar a los niños pequeños, los pequeños y grandes arreglos, los cambiantes estados de ánimo, y las mil y una crisis de la existencia humana. Ante esa realidad tengo un inteligente hermano que todos los años reserva una semana para estar a solas con su mujer dejando los niños al cuidado de los abuelos. Sólo una semana... para retejar el edificio.
Ciertamente no aspiro a la paz en la tierra, al menos no aspiro a esa paz que predican los progresistas, ya que no es otra cosa que la paz del cementerio o del encefalograma plano. Hay un magnífico blog que se titula "Atrévete a pensar". Si uno se atreve a pensar ya está combatiendo. Además la vida es y será lucha... contra el exceso de trabajo, la falta de orden, el impertinente despertador, el aguantar con una sonrisa al inoportuno, el evitar uno mismo ser ese inoportuno. O hay guerra o hay apatía... o se es un cadáver viviente.
San Pablo decía referido al Reino de los Cielos: "violenti rapiunt" y es así. Hay que hacerse violencia para no dejarse arrastrar por la aromatizada senda de la sensualidad, del culto al cuerpo y del convertir mi apetito en ley.
No habrá paz en el mundo mientras intente acallar la voz de Dios en las conciencias, porque esa voz clama siempre por la Justicia. Podrán dejar de sentir remordimientos, pero los frutos son bien visibles ya hoy: el megagenocidio del aborto, la implantación del suicidio asistido, la tolerancia ante el asesinato por compasión, el silencio ante los genocidios de cristianos en países de mayoría islámica. En definitiva, sin Dios y sin conciencia, el reino del hombre desencarnado es el de la Cultura de la muerte.
Hoy la defensa de la vida en todos los momentos de su existencia, la valoración de la dignidad de toda vida humana, la protección de la conciencia de nuestros infantes es actuar a la contra de los Poderes Públicos. Hoy hay una ineludible confrontación, si bien ejercida desde el diálogo y la acción verdaderamente pacífica del uso de las armas de la razón: la exposición fundada de nuestras ideas, la movilización ciudadana y la acción civil. Y, dentro de la acción civil, en lo que permitan las leyes, llegar incluso a exigir responsabilidad penal a los que legislan y aplican leyes criminales y corruptoras, porque realmente el asesinato de los niños en el seno materno y el violentar la conciencia de nuestros menores propagando conductas deshonestas es, sencillamente, un delito contra el hombre y su dignidad.
Ya habrá momentos de descanso cuando, al final de la vida, nos digan eso de "descanse en paz", porque mientras tanto la confrontación es sencillamente "legítima defensa"
frid
sábado, abril 3
Mis procesiones
jueves, abril 1
Un vía crucis muy particular
sábado, marzo 27
Amor a la Iglesia y denuncia de la difamación orquestada contra Benedicto XVI
La Iglesia, como institución divina, está dando maravillosos frutos de santidad, con ejemplos de trabajo escondido y abnegado. Hay innumerables iniciativas dedicadas al cuidado de los que nadie quiere, de los enfermos del SIDA, a procurar que vivan los que nadie quiere, a los niños en el seno de su madre, a la educación de los más ignorantes, a la atención de los más necesitados. Pero eso está unido con que está compuesta de seres humanos con virtudes, defectos, vicios y pecados. Santos y pecadores, eso somos los cristianos. Para eso Cristo nos dio un medio: la confesión de los pecados que exige contrición y arrepentimiento.
Si analizamos la acción de los que atacan a la Iglesia, veremos con frecuencia vidas desarregladas, odios inconfesables, mentiras burdas y manipulaciones clamorosas. Pero tienen poder y una rabia contenida. Su "progresismo" no es compatible con una institución que sostiene y fortalece la familia, la fidelidad, que defiende la continencia de los apetitos, el amor a la vida en todos sus estadios, el perdón de las ofensas, el amor incluso a los enemigos.
La fortaleza de los cristianos es tomada como debilidad. Sus enemigos los matan en países donde son minoría ante el silencio de los calumniadores del cristianismo. Y saben que meterse con Cristo y con sus Vicarios les resulta fácil... encontrarán amor y perdón. Y siguen destilando bilis maloliente. Pero ¿saben que se meten con el Vicario de Dios?
Hoy en día los progesistas, los difamadores de la Iglesia, han hecho "cultura" el sexo seguro, y algunos más progresistas piden rebajar la edad para el consentimiento sexual no penado por la ley. Ellos son los que miran con lupa la actuación de los que se dicen cristianos para mostrar hasta la exageración los delitos que comenten. Un porcentaje del 0.04% en Alemania muestra que hay intencionalidad. La Iglesia no mira a otra parte, toma medidas, acepta dimisiones, investiga y aplica la legislación canónica, pide perdón por las acciones de sus miembros y se va purificando.
Eso es lo bueno que tiene la crítica a la Iglesia, la persecución intencionada a su cabeza: nos purifica, nos hace mejores, nos hace compartir la Cruz de Cristo y más en estos momentos próximos a la Semana Santa.
Pasarán unos meses, la campaña conseguirá que la Iglesia brille con más resplandor y se posarán los ojos sobre los difamadores.
Y ¿qué veremos en ellos? Abortorios financiados con dinero público y fomentados como salida única a los embarazos, venta del sexo fácil a los ¡niños! y adolescentes, fomento del uso contra natura del sexo, aplicación del asesinato asistido a sus ancianos, eso sí... rebautizados por sus dirigentes bajo el nombre de "progreso". Sus frutos: tristeza, la desesperación y la muerte.
Pasamos momentos duros, los medios afines a los creadores de la cultura de la muerte presionan para crear una fuerte hostilidad contra el Papa y los católicos. Y ante eso no podemos callar. Porque amamos la libertad avisamos que denunciaremos como maliciosa esa persecución y estaremos siempre del lado del perseguido.
frid
martes, marzo 23
Eutanasia, médicos bajo sospecha
lunes, marzo 22
La reforma de Obama salvada por una promesa
Poder y virtud ¿Crisis de valores sólo en España?
miércoles, marzo 17
Política, poder y virtud
miércoles, marzo 10
La batalla del siglo XXI
Decía un gran amigo mío que los hombres, cuando les viene una idea a la cabeza, por peregrina que sea, la intentan experimentar aunque sean nefastas las consecuencias.La curiosidad de los niños provoca incendios. La racionalidad de los adultos lleva a afirmar: "experimentos con gaseosa", pero aún así nos comportamos como niños.
Hoy Occidente ha tomado al vuelo una idea "progresismo" y, aunque hable de pensamiento débil, de imposibilidad de conocer la verdad o de relativismo ético, los sabios de este siglo se han propuesto implantar ese nuevo experimento, eso sí, de modo pacífico.
Su paz no es la de la posesión del bien, o el descanso merecido del guerrero después de la batalla, sino más bien un estado sin sobresaltos en el que puedan manipular a la humanidad de un modo tal como nunca se ha hecho hasta ahora.
Su paz es "la cocción a fuego lento".
La revolución es impresionante, con perfiles definidos e ideas claras, no débiles, si bien tan claras como erróneas, y con una infinita seguridad de que ni están dando ni darán la felicidad a ningún ser humano.
Sus ideas podrían ser:
Soledad a la que llaman "individualismo". Individuos sin familia, sin amor estable, sin código moral. Y al final robots con una pizca de inteligencia sumisos a la voluntad de la mayoría.
Hombre como voluntad soberana, una infinita soberbia que niega toda atadura, en especial con Dios. De criatura a creador de su propia identidad. Y, como hay tantas identidades creadoras como seres humanos, un parlamento impositor que decidirá la identidad de la mitad menos uno que discrepen de su proyecto. De la soledad, del individualismo y de la voluntad soberana se llega a la Dictadura Parlamentaria.
Felicidad como placer y salud. Abandonado Dios, abandonada la transcendencia, sólo es real lo tangible y material. Y así el fin del Estado no es el Bien común como un estadío en el que cada uno puede buscar la Verdad y el Bien, sino como un sistema encaminado a proporcionar el máximo placer mientras la vida se mantenga saludable. Mientras estás en el seno de la madre dependes de su voluntad para vivir, cuando enfermas o pierdes la salud tu vida "no es saludable" y, seguramente el Estado se encargará de eliminarte pues en tu soledad sólo de él serás dependiente.
Y bastan esas las tres ideas claras y distintas para entender el proyecto social del progresismo, y saber contra qué enemigo nos enfrentamos.
Por eso algunos estamos empeñados en subir de sopetón la temperatura de la cazuela, para que, al menos, así, de golpe, nos demos cuenta en qué estamos consintiendo al otorgar el mismo valor relativo a la muerte de un niño inocente en el seno materno que el mantenerle en vida; el destruir una familia con el divorcio que el intentar ayudarla a superar sus dificultades; el regirse por el placer del momento que el obrar pensando en las repercusiones sobre los otros de nuestros actos.
La batalla de nuestro tiempo está en entonar el "no da igual", el "no es lo mismo", el "no todo es igualmente válido". O en positivo: Sí a la vida, sí a la familia, sí a la libertad y sí al compromiso de nuestros actos. Y, por supuesto, sí a aceptarse como ser creado, y aspirar a los bienes eternos.
Y esta batalla está dejando ya millones de muertos: niños abortados por sus propias madres, enfermos ayudados a morir por sus propios familiares.
Por eso es tan urgente actuar y exigir a nuestros representantes claridad en sus ideas, no vaya a ser que estén en el bando contrario.
frid
lunes, marzo 8
Corridas de toros versus aborto
Por: Federico Rodríguez de Rivera /en Aragón Liberal
Los ecologistas defienden a los toros, van a recurrir la ley de Bien Cultural de Madrid, Valencia y Murcia. Esperemos que "por coherencia" también defiendan a los niños y recurran las leyes del Aborto de Rodríguez Zapatero y todos esos progresistas de la cultura de la muerte.
Los ecologistas se basan en datos de opinión, para decir que esa ley no corresponde al sentir de la población:
Ciertamente la "Ley del aborto", su ampliación, no cuenta tampoco con el acuerdo de la mayoría española. La mayoría, alrrededor del 80% juzgaba que esa ley era innecesaria. Su finalidad más que facilitar el aborto es "hacer impunes" ante la ley las prácticas abortivas que se hacían contra los supuestos de la ley.
David del Fresno ha denunciado por activa y pasiva en este digital el "negocio del aborto", la IPPF es una entidad de índole internacional, con muchísimo dinero, que se dedica a fomentar la cultura de la muerte. Los datos sesgados de la evolución del cambio climático y su causa derivada de la actividad humana sólo está orientada a promover el control de la población matando a los niños en el seno materno.
Si Ecologistas en Acción sostienen que con sus datos, la ley que hace de la corrida de toros un Bien de Interés Cultural es "una patada a la democracia", qué será una ley asesina, sin consenso, por motivos económicos e ideológicos de una minoría que gobierna cada vez más ajenos a las necesidades de los españoles.
Un Gobierno de zombies, o de extraterrestres que nos lleva por el camino del caos económico prometiendo a los negocios abortistas una inmunidad que no se merecen en absoluto.
Y, nosotros ¿cómo reaccionamos?
frid
Ver también:
Un manifiesto para los maestros: Manifiesto para profesores: "En mi clase, vida Sí"
Un manifiesto de los militares para la democracia: Militares para la Democracia felicitan a Derecho a Vivir y a Hazteoir por su defensa de la vida y su capacidad de movilización.
La realidad de la ley del aborto y su implantación social: Gobierno de Rodríguez Zapatero y gobierno de Chávez: Coincidencias con la democracia chavista
lunes, febrero 15
La crisis golpea más a las familias desestructuradas
Esas personas son reales, viven con nosotros si no eres tú mismo lector uno de ellos.
Y, en esos rostros he visto de todo, familias, personas solas, y gentes que tuvieron una familia que ha quedado desecha.
Pero lo que realmente da pena es que no se de nadie cuenta que parte de esas familias desestructuradas, pasaron crisis que pudieron superar y, sin embargo, se comportaron de un modo exclusivamente sentimental confundiendo el amor por el "me gustas"; y ese amor se acabó a veces por esa secretaria o esa compañero de trabajo que era más comprensivo. En definitiva, una trivialización de la familia desde el modelo progresista degeneró en soledades.
Y esas personas que se movieron sólo por el mero sentimiento, son las que menos preparadas están para superar la crisis.
Si el amor se ha confundido por esa gozosa sensación de que el viento viene a favor, ahora no es así, es preciso remar en contra y es preciso que todos remen en la misma dirección.
La familia estable se curte en el sacrificio, en la superación de la contrariedad, en la entrega sin esperar nada a cambio. Y ahí pueden recalar temporalmente las personas que, dentro de la misma, pasan un mal momento.
Hoy un sueldo hace maravillas a pesar de lo escaso. Hay hijos que están echando una mano a los padres porque ya no llegan a fin de mes, porque el primero en caer en el plan de empleo ha sido al que menos recorrido laboral le queda. Hay padres que abren su casa a los hijos para que, al menos, no les falte de comer mientras buscan un trabajo que no encuentran.

Ciertamente los hijos aspiran a la independencia y los padres aspiran a no necesitar de sus hijos. Pero donde hay familia hay sistemas de gran delicadeza para que todos se sostengan entre sí y para comprobar que, al final, es una bendición la familia extensa y, cómo no, las familias numerosas.
La concepción progresista de familia ha demostrado su debilidad en estos tiempos de crisis. El interés, la búsqueda de "buenas sensaciones", del "cuerpo saludable", de "sentir el amor"... se demuestra una escuela de soledad.

Y el Estado muestra, en tiempo de crisis, por mucho que sea su esfuerzo, que es un sistema "sin alma". No es que no se quiera llegar, es que se llega a atender necesidades materiales numéricas, según unos criterios y durante un determinado tiempo de vigencia. Ninguna familia se contenta con llegar al 80% de la población, el Estado es feliz si llega al 90%. En la familia cada vida importa.
Ese 10% creciente son personas que seguirán cayendo hacia el subsidio o por debajo del mismo, mientras que un Gobierno podría considerar que "la tasa de pobreza" es aceptable.
Eso muestra que lo progresista, en familia, pasa factura; soledad, insolidaridad, infecundidad, frío social. Sí, acabarán dando de comer quizá a todos, pero llevando la escudilla y convirtiendo todo el país en un país de "refugiados".
frid
domingo, febrero 14
Pactos ¿con quién? ¿ahora? ¿volvemos a existir?


