miércoles, octubre 6

¿Ídolo o Santo?



El ídolo es en realidad un sustituto de Dios, su significado está unido a la "adoración indebida", a dar a otro un culto falso. Sin embargo en nuestra civilización el "ídolo" es un término que la juventud asemeja a alguien estupendo, a un cantante magnífico, a un tipo "guay", a quien se le sigue a ciegas. Probablemente casi todos esos ídolos no soporten un análisis en serio de su personalidad: cantantes drogadictos, directores de cine acusados de peredastria, actores divorciados y vueltos a divorciar, frívolos, eso sí "cautivadores" como los viejos ídolos mostrando una imagen falsa del ser humano, una apariencia que se sustenta en almas desgraciadas.



Pero la sublimación de la modernidad es el "icono", que es un ser humano al que se le ha vaciado de contenido real y se le ha rellenado de mensajes atrayentes. Un ejemplo claro "el Che": sinónimo de libertad y rebeldía, cuando realmente fue un tirano, un hombre de gatillo fácil y uno de los que luchó por la implantación de un régimen comunista, del marxismo tiránico que atenaza todavía a los cubanos y que hizo millones de muertos en Europa, Asia, África y América. Y, sin embargo, el icono significaría "la verdadera faz", una pintura reservada para Cristo y, después para la Virgen y los Santos en la cultura oriental. Un cambio de sentido casi salvaje: de "verdadero" a "falso", de una imagen fiel a otra manipulada.

Entre lo humano es mejor ser "modelo", mostrar con la vida algo que se sabe hacer bien y ponerse como ejemplo a la juventud en ello. Lo ideal: modelo de virtudes vividas con alegría, de laboriosidad que lleva al éxito respetando a los demás hombres. Un triunfador con moral. Hoy los modelos que privan son los que triunfan a cualquier precio y que no les pillan. Pasan a ídolos. Y, si caen, a ídolos caídos.



Pocos podemos ser héroes, porque para que eso pase deben acontecer circunstancias extraordinarias. Un héroe no se hace de la noche a la mañana, pero surge así. Para que no huya como un cobarde ha de ser fuerte, recio, generoso, valiente. Los bomberos que entraron en las Torres Gemelas hicieron un acto heroico, buscaron salvar vidas humanas aunque perdiesen la suya. Teresa de Calcuta fue héroe día a día inmolándose en una vida de servicio a los hombres, a los que nadie quería. Lo hizo de tal modo que buscó también agradar a Dios, vio a Dios en los hombres, y se hizo un "modelo de santidad".



Santo es el héroe cristiano, el modelo cristiano, el que además de vivir una vida de santidad es ejemplar. Además hay millones de santos anónimos, cuya heroicidad diaria no transciende: madres entregadas por sus hijos, aquel hermano que se ofrece a cambio de su otro hermano en un secuestro, los que cuidan enfermos incurables, los que no aceptan un soborno, y tantos otros que día a día construyen un mundo mejor.

Nuestro mundo sobrevive por los santos y por los hombres justos, son lo estable, el referente, los que muestran la altura a la que puede llegar un ser humano. Son los ejemplos que vio Víctor Frankl entre algunos prisioneros de los Campos nazis: cuando no parecía que hubiese nada de humanidad, personas heroicas en esas situaciones límites le devolvieron la fe en el hombre.

Y de la fe en el hombre, criatura, surge más fácil la fe en Dios, Creador, capaz de plasmar del barro de la tierra seres que dan su vida por los otros.

Y, uno de ellos, Cristo, hombre y Dios, que nos mira desde el heroísmo de la Cruz y proponiendo un modelo a seguir sin sombra alguna.



frid

No hay comentarios: