martes, febrero 15

La contaminación del trabajo


Hace tiempo hice un master organizado por el Ministerio de Administraciones Públicas y el Colegio de Caminos en el que algún iluminado comentó los dos modelos de relaciones laborales en una empresa: podrían definirse "mano dura" y "mano humana", según él, ambos sistemas eran válidos para que la gente trabajara y la empresa fuera rentable económicamente.


En realidad esos modelos son, sencillamente, esclavitud o libertad; trato de las personas como objetos de producción o trato de las personas como seres humanos.


Esos que hablaban así propugnaban realmente el modelo "mano dura", eran socialistas, progresistas, materialistas y, por tanto, trasladaban sus categorías sin alma a la vida laboral. Esos señores han trasladado a la Administración Pública sus categorías inanimadas. Y se nota en muchos entes públicos que se deja de tratar a las personas como tales y se les califica como "recursos humanos", lo que también se hace en algunas empresas que, dicen, siguen la teoría capitalista. Y no es así: siguen una concepción materialista del ser humano y, por tanto, eliminan de él su transcendencia.


En mi trabajo nunca hasta ahora se ha visto manejar a las personas como cosas, cosas que producen. Ahora parece que las cosas han cambiado. Y es que la doctrina materialista ha impregnado esa entidad bajo la excusa de la eficacia.


Pero eso es algo general, debido a la contaminación que la ideología socialista hace del ser humano. No en vano la nefasta ex-ministra de Medio Ambiente (Narbona) quería crear un cuerpo de agentes medioambientales para que denunciaran, para controlar, para agobiar al maligno administrado. Pasó de la concepción de servicio público a las personas a la de guardia del medio ambiente para protegerlo de unos bichos llamados seres humanos.


Es urgente humanizar las relaciones laborales. El mundo sin alma deja de ser creativo y multiplica los efectivos para lograr los mismos resultados. El mundo de esclavos es un mundo en el que la inteligencia y la iniciativa queda en manos de los ilustrados, iluminados socialistas, que son una raza superior.


Ese mundo fracasó por ineficaz e incapaz de generar riqueza y confianza y por generar tristeza y desazón. ¡Cuanto urge quitarnos esa plaga y volver a tratar a los hombres como seres humanos!


frid

1 comentario:

El Periódico de El Prat dijo...

Lo veo imposible, la mano dura es mas productiva...lo humano debe estar en otra parte, no en el mundo laboral desde luego.