lunes, julio 29

Un Marcelino de Marte

Es curioso, cuando casi toda España ve con preocupación el hecho soberanista de los políticos catalanes, escuchar a un político aragonés exaltando el catalanismo en Aragón.
Hay una virtud, la prudencia, que lleva a veces a obrar con energía, pero que otras lleva a callar, antes de meter la pata como aquella belleza que asistió a un baile de ciudad y tenía orden de su madre de no decir ni pío para que no se notase su simplicidad.
Marcelino Iglesias habló y creo que ha demostrado dos cosas: que vive en Marte y no capta los problemas que los españoles tenemos en este tiempo y que quizá sus intereses sean muy simples y al tiempo peligrosos.
Si España debe salir de la crisis lo debe hacer unida. Los soberanismos de los políticos catalanistas derivados de inventar siglos de agravios donde no había ya espíritu emprendedor sino sólo el espejito donde verse las pupas, no ayudan, más bien lastran nuestra economía.
La ley de lenguas en Aragón intenta afirmar el hecho diferencial del territorio y, al tiempo, no entregar nuestra cultura a los soberanismos descentrados.
Pero hay otra pregunta en el aire que tiene respuesta evidente ¿Qué intereses tiene Marcelino Iglesias al defender la cooficialidad de la lengua catalana?
Y, sin embargo, en otras muchas cosas ese ex-presidente aragonés, quizá por tener de socio al PAR en su legislatura no fue un jacobino a lo Zapatero aunque contó con el dudoso orgullo de ser uno de sus delfines de confianza
Federico R. de Rivera