lunes, julio 25

Fernández Alarcón versus Blanco

Normalmente una Consejería o un Ministerio de Obras Públicas era una bicoca. Es un órgano claramente inversor y luego viene el placer de la cinta. Inaugurando pantanos se inmortalizó Franco, los gobiernos demócratas inauguraron autovías y ferrocarriles de alta velocidad hasta que se acabó el gas y, ahora, no inauguran nada.
 
El bueno de Blanco, delfín de Zapatero y, probablemente, de los pocos que creían en él de buena fe, no en vano es un cero en estudios, llegó feliz a ese ministerio y se quedó con el derroche ineficaz del plan E. Y luego pasó a ser el ministro de los recortes.
 
Fernández Alarcón llega a la Consejería inversora con la lección ya dada por Garcés, y tiene el Plan de carretera de la Autonomía en cuarentena.
 
Uno llegó eufórico a gastar y se encontró con que la crisis era una verdad. El bueno de Alarcón ya sabía que llegaba a un gobierno de arcas vacías y que su cargo iba a ser de duro ejercicio. A partir de ese punto todo lo que logre rescatar será un logro.
 
Tarea financiera y de eficiencia de recursos escasos exigen un Consejero con gran cabeza, prudencia, dueño de sus silencios y apañado como una buena ama de casa que no gasta más de lo que ingresa. Si bien tiene su pepito grillo particular que va por ahí con las tijeras de podar anunciadas al viento.
 
Si se requiere gran cabeza no es por el tamaño de la misma sino por su contenido. De ahí que Blanco que tiene su "pepita grilla" se quedó sin palabras y cautivo de sus promesas.
 
Aragón necesita su Plan de Carreteras, eso es evidente por su dispersión de población y su gran territorio. Tendrá que adaptar su disponibilidad presupuestaria y su velocidad de acción y sus pactos con lo ya contratado. Pero igual que el plan de autovías del Estado, las infraestructuras no se pueden aparcar sino moderar su ritmo.
 
No es agradable que a Blanco le recuerden como el que comenzó y no pudo acabar. Pero tampoco sería agradable que nuestro consejero sea recordado por el que ni pudo empezar.
 
frid

1 comentario:

Ocón dijo...

Que hagan como el ayuntamiento de Palma de Mallorca: mogollón de fotorecaudadores en lugares estratégicos "para mayor seguridad del tráfico".