lunes, febrero 6

¿Es posible de un mundo justo sin Dios? ¿Tiene futuro la ética laica?

La Fundación FAES ha entrado en un debate de lo más interesante, incluye en él un texto de Teresa Giménez Barbat en el que apuesta por "un humanismo secular".

¿Hay buenas intenciones en esta pregunta?: FAES: ¿Una apuesta por el materialismo y la exclusión de la religión?

Entiendo que la preocupación de esa señora sea construir un orden moral en una sociedad en la que "cada vez son más los que no pueden creer en Dios". Ciertamente lo tenemos más fácil los que creemos en Dios, nuestra fe nos garantiza una pacífica posesión de un bagaje natural imprescindible: los diez mandamientos del decálogo. Una hazaña de la inteligencia poseída pacíficamente y que ha permitido definir una sociedad en la que impera el sentido de la justicia.

Lo realmente difícil es definir la justicia cuando el hombre no tiene referente externo para construir sus normas de conducta. Debe reinventar los mandamientos, o también puede intentar (legítimamente) definir otros nuevos. (Valga la distensión de citar alguno de ellos: no fumar; haz con tu cuerpo lo que quieras; termina tu vida y la del prójimo cuando ya no tenga calidad; no tengas una convicción fuerte en tu vida ya que es fuente de conflictos; etcétera)

Por mi parte, asomándome a un mundo si Dios diría que, si bien es un "a priori" no demostrado que cada vez gana adeptos en un mundo sin ningún tipo de verdad objetiva ni de valores definidos, y que se encuentra igualmente en la derecha e izquierda política, no tiene más justificación que la moda, la lectura rápida de artículos con poco rigor científico y, sobre todo, un fuerte afán de autodeterminación que se niega rotundamente a que exista algo superior a nuestro propio intelecto individual.

Sin embargo, creo que hay una demostración negativa sobre la existencia de Dios, que es el efecto al que se llega naturalmente al negar el orden moral.

Sólo la condición de criatura da garantías individuales basadas en un fondo común de la naturaleza humana indiscutible, por encima de los apriorismos sobre el bien definido desde la ley civil.

Si el hombre tiene una naturaleza común se puede llegar a que tiene una igualdad de derechos y deberes. Pero esa naturaleza ¿es fruto de la evolución?, ¿es dinámica? Si fuese la evolución una ley absoluta ¿por qué está ahí? ¿El azar, una naturaleza ordenadora?

Si llegásemos sólo al azar, esa fuerza también sería manipulable y sería legítimo construir al hombre, cambiar sus pautas de conducta, cambiar la definición de bien y mal y ver si eso se mantiene estable, al margen de la felicidad del individuo. Eso llamaría al Superhombre, a la súper-raza, a la voluntad de poder de los que se erijan en señores del proceso evolutivo.

Además ¿sería lícito acelerar ese proceso?... ¿qué sentido tendría la fe en la ecología, si no es mas que una mera limitación a la única ley del azar?

El desastre con esas conclusiones estaría asegurado. Sólo se sostiene la dignidad del hombre en la estabilidad de su naturaleza, en un orden creado desde fuera por una Naturaleza superior no caótica sino providente.

Apostar por la construcción de un orden ético para los que no creen en Dios me parece loable, aunque lo considero llamado al fracaso rotundo, o a la vuelta al creador desde la razón.

Pero excluir a Dios del orden civil es injusto. Sin ser creyente se puede pensar que Dios existe, es algo a lo que la razón puede llegar de modo natural, aunque algunos se incapaciten para ello o piensen que no son capaces de llegar a ello. Pero, creas o no en Dios, el hecho es que puede legislarse teniendo en cuenta la contribución al bien común de todos los grupos de personas.

El éxito de la democracia no es el encontrar un espacio sin Dios, sino un espacio en el que creyentes y no creyentes (incluyendo entre los no creyentes también aquellos que piensan que Dios existe porque así se lo atestigua la propia naturaleza) podamos vivir en paz y en armonía.

Federico R. de Rivera

1 comentario:

José Antonio C. dijo...

Cuando se intenta construir un mundo sin Dios, es porque se está actuando negativamente: "Vamos a hacer esto sin considerar a Dios para nada"... O sea, que en realidad lo están considerando, de manera negativa, pero considerando. Luego no podemos construir un mundo sin Dios. De una forma u otra es necesario. Es un Piedra contra la que nos damos.

Es porque les estorba debido a que considerar a Dios en lo que hacemos compromete. Lo que ocurre que lejos de alcanzar su soñada libertad, son más esclavos. Muchos casos se han dado en la historia de esos fracasos.
JAC