domingo, julio 16

Importancia del trabajo doméstico en Chesterton:

Importancia del trabajo doméstico:


Dice Chesterton: "Nunca he entendido cómo surgió la superchería de considerar modesto el trabajo de casa y excelso el de fuera de casa. Puede haber todo tipo de razones excelentes para que una persona haga o no una de las dos cosas, pero no puedo entender cómo la tarea doméstica puede ser considerada inferior. Porque la mayor parte de los trabajos fuera de casa son bastante rutinarios, y en gran medida sucios. Y porque –nueve de cada diez veces- una persona suda y se afana en un caso, por gente que aprecia y quiere, y en el otro por gente que ni aprecia ni quiere".

Estamos inmersos en el mundo al revés pero creo que hay algunos signos de que algo está cambiando. Tenemos en marcha algunos programas de conciliación de la vida familiar y laboral, también se ha avanzado en la consideración de la atención a las personas mayores en su hogar, la atención domiciliaria resulta más barata y eficaz que la atención hospitalaria cuando lo que se puede hacer se puede resolver mejor en el entorno de cariño que se da en una familia.

Ahí está el quid de la cuestión: la maravilla del trabajo familiar radica en que, normalmente, está impregnado de cariño. Ahí no importa excederse porque se trabaja para los que realmente te importan.

Sin embargo, al mismo tiempo que se promueven iniciativas encaminadas a compaginar el trabajo familiar y el profesional, se transmiten otros muchos mensajes que muestran lo que nos queda por avanzar.

Cuando se habla de emancipación de la mujer se habla de liberarla del trabajo del hogar como alienante, cuando, como dice Chesterton "Un niño sí es más grande que un gen, y un bebé es más grande y más vivo que un germen bajo el microscopio. Y la ciencia que se despliega en el hogar -para la cual se queda pequeña la palabra "educación"- se enfrenta nada menos que al misterio de cómo se hacen los seres humanos"

Sin embargo también hay corrientes positivas en este ámbito, al intentar que el varón se incorpore y participe más activamente en las tareas del hogar. El hogar es cuestión de dos y más, siendo esos más el fruto de su amor. Y las tareas más importantes que compartir son las que hacen de ese hogar su singularidad y riqueza: la educación de los hijos, cada uno tan distinto y misterioso, para estimular en ellos lo que deban ser y formar a los ciudadanos del futuro.

De ahí que haya, en este mundo confuso, unas luces positivas que, como faros, restituyen el barco familiar a su autenticidad:

1. Compartir las tareas del hogar, en especial la educación de los hijos.

2. Conciliar la vida familiar con la profesional. Trabajamos para nuestra familia, no al revés.

3. Constituir el hogar como entidad básica de solidaridad y compaginar la vida laboral con la atención de pequeños, enfermos y mayores; sabiendo que es en el hogar donde el suplemento de cariño garantiza la mejor atención al necesitado.

Y, como colofón, debemos estar orgullosos de poder dedicar lo mejor de uno a mantener, proteger y mejorar nuestro hogar, fomentando las iniciativas sociales que contribuyan a su valoración, y desconfiando muy mucho de aquellos que quieran sustituirnos en esa tarea.

3 comentarios:

Elena dijo...

Todos los trabajos son importantes. Hasta un tiempo atrás el trabajo doméstico parece que solo pertenecía a la mujer, por supuesto hay cosas en que la mujer por su feminidad lleva mejor que el hombre, pero conozco muchos hombres que despues de su jornada colaboran muy bien en casa y lo hacen con mucho amor, esmerándose en su trabajo y perfeccionándolo cada vez mejor.
Aunque hoy la mujer está demostrando en muchísimos campos como es capaz de cumplir una misión importante en la sociedad. Pero no olvidemos que la mujer en casa, no solo es en sí misma una función social, sino que puede ser fácilmente la función social de mayor proyección, al estar educando y formando a sus hijos.
Y con miras a las vacaciones que ya han comenzado para algunos, sería muy beneficioso que padre y madre se parasen un poco para hablar y organizar esta época de descanso, luego una vez vista la situación entre ambos reunir a los niños y según las edades, hacerles a cada uno su encargo correspondiente, donde poder colaborar en las necesidades domésticas. Y sí en la familia hay unos abuelos o persona dependiente este será también el mejor trabajo de ese hogar, si se hace con todo el Amor de Dios.

El Espantapájaros dijo...

Chesterton, posiblemente uno de mis escritores-pilares, sino el más querido por mí. En él, en sus muchas obras, uno puede encontrar una encendida defensa del catolicismo, de lo tradicional, y es de agradecer tener a tan buena pluma de nuestro lado. Es un conservador entrañable e irónico. Recomiendo, sin lugar a dudas, "El candor del padre Brown".

Un saludo

frid dijo...

Elena y Espantapajos: estoy dando vueltas a eso del club Chesterton, seguro que existe en la red algo así.