viernes, junio 23

Reflexiones de unos liberales que son católicos:

Un amigo, habitual contertuliano, J. M, me preguntaba el por qué de nuestro empecinamiento en afirmarnos liberales y cuál es la raíz del liberalismo que ambos propugnamos. Porque, si bien nos confesamos ambos liberales, también, y ante todo, nos consideramos cristianos y católicos.

¿Es esa creencia, el cristianismo, un freno o reducción de nuestra condición de liberales? ¿supone, por el contrario, nuestro ser liberales una heterodoxia de nuestro catolicismo?

La pregunta no es baladí, ya que podríamos dar por el extremo de considerar nuestro liberalismo el liberalismo decimonónico español, con profundas raíces en la revolución francesa, hostil al catolicismo quizá por simplificar su entendimiento a considerar que los cristianos eran fieles al Papa, señor de un reino temporal, y por tanto, hostiles al Estado liberal que ellos pretendían.

Hoy ya no es fácil caer en ese reduccionismo, excusa más que motivo, que llevó a expulsar de España a los jesuitas por su voto de obediencia al Santo Padre. En puridad habría que haber expulsado a todos los católicos porque deben obediencia a la Iglesia en materia de fe y costumbres.

Pero esa era una paradoja ya superada. Los Estados modernos, muy poco a poco, han ido entendiendo que los ciudadanos no deben al Estado la total obediencia y sumisión, sino sólo en la esfera de lo público y de lo que conviene para el bien común. Y, desde el planteamiento liberal, esa sumisión a lo público sólo se exige cuando es estrictamente necesario.

Nueva paradoja: los gobiernos socialistas no avanzan en la dirección del Estado liberal, purificado del absolutismo de los reyes, sino más bien sustituyen al rey por el partido y llevan a la tiranía del Estado y de la ideología imponiendo un sistema único de educación, de servicio público, de modo legítimo de pensar. Por eso mismo son enemigos de la libertad y, por tanto, enemigos de la persona.

Y, con respecto al cristianismo. ¿Es heterodoxo un liberal? Espero que no lo sea, ni mi amigo ni yo lo pretendemos. Consideramos que ser liberal no está reñido con tener un modo de pensar determinado. En nuestro caso estamos seguros de que la naturaleza humana está hecha de un modo determinado que lleva a poder discernir lo que más le conviene, lo que le hace el bien, y el mejor modo de desarrollarse en su individualidad, el ejercicio de las virtudes. También pensamos que somos criaturas de Dios y que Él ha hablado a los hombres y procuramos seguir sus mandatos.

Entendemos que nuestro liberalismo nos lleva a buscar modos de gobierno que permitan a todos vivir en armonía, de acuerdo con sus creencias. Pero no entendemos que sea liberalismo atentar contra la vida humana, no castigar el robo y la difamación o calumnia. Consideramos que hay bien y mal. Otra cuestión es si conviene, en determinados casos, hacer leyes prohibitivas o dejar algunas acciones sin castigar, aunque sepamos que son malas. Nos regimos por un principio para esos casos, la tolerancia.

Por eso, desde la tolerancia, buscamos un marco de libertades donde todos podamos realizar nuestros proyectos. Pero, aún siendo liberales, entendemos que hay proyectos irrealizables, y eso, sencillamente, porque violentan la libertad de otros hombres.

Un ejemplo: si el embrión es un ser humano, que lo es, entendemos, desde un planteamiento liberal, que ha de protegerse esa vida una vez concebida. Otro modo de obrar sería violencia contra un hombre cuyo único delito es no haber crecido lo suficiente.

5 comentarios:

avanti dijo...

y además, frid, en los tiempos del desarrollo científico y, se supone, de una evolucionada especie, - a mi juicio desde el más importante punto de vista que conlleva esta existencia humana-, desde el desarrrollo moral defender el no al aborto es defender una libertad responsable: la libertad.
saludos.

vitio dijo...

Bueno, de todos modos, con el tema del aborto hay muchas discrepancias entre los liberales. Yo tengo mis serias dudas.
En temas como la eutanasia, etc, aplico mi ideología liberal: Libertad del individuo para que haga con su vida lo que quiera.

Un saludo y ya estás agregado a mi blog.

frid dijo...

vitio: se debería admitir que si el embrión es un ser humano es más propio de los liberales defender esa vida para que ejerza su libertad. En lo que sí estamos todos de acuerdo es en que el sistema permita no sólo pensar de una determinada manera sino llevar, desde la lógica, a la razón. Es un tema vital en el que hay que profundizar con objetividad. No es sólo una cuestión de sentimientos, sino de un posible derecho objetivo que puede ser conculcado.
Hay que remontarse a la lucha contra la esclavitud, para ver la necesidad de profundizar ideológicamente en los derechos humanos hasta su prohibición (motivo de conflicto en la sociedad eminentemente liberal: la americana).
El tema de la eutanasia lo trataré desde mi posición liberal más adelante. Lo único que apunto es que permitir no es necesariamente legislar. Aunque yo no la permitiría.

vitio dijo...

Claro, pero yo me refiero que los liberales en este sentido están divididos. No piensan igual éstos:
http://www.radical.es/
que éstos: http://www.hazteoir.org/
Un saludo.

frid dijo...

Es que en el liberalismo no hay derecha, sino izquierda. Si exageración enlaza con el anarquismo y eso supone la irracionalidad del liberal: el sentimiento gobierna al ser humano. El liberal del que hablo es racional, abierto a "encontrar la verdad de la naturaleza", a seguirla, pero no a imponerla.
La razón no se impone a la fuerza.
Esa renuncia a la imposición de las ideas hace del liberal un ser lejano del radicalismo.
Y si los radicales liberales son verdaderos liberales, deberán construir un mundo en el que todos podamos vivir y educar a los nuestros según nuestro modo de ver la vida.